La moneda de la factura decide quién paga la conversión y quién se come el riesgo si el tipo de cambio se mueve entre que facturas y cobras. No hay una respuesta única, pero sí una forma clara de decidir.
Si facturas en tu moneda
Facturas 4500 € a un cliente de EE. UU. Tú cobras 4500 €, menos las comisiones de tu proveedor. La conversión la hace el banco o la tarjeta de tu cliente, y el riesgo de cambio también es suyo: si el dólar cae antes de que pague, a él le cuesta más.
Para ti es lo más previsible. El problema es que le trasladas un coste y una molestia al cliente. Muchas tarjetas de EE. UU. cobran una comisión por operación en el extranjero (suele rondar el 3 %, aunque algunas no cobran nada), y a un departamento de compras no le gusta pagar un importe que no sabe cuánto le costará en dólares.
Lo que te ahorras es real. Con Stripe y una cuenta en España, un cobro con tarjeta de 5000,00 $ te cuesta 254,60 $ si hay conversión. Si la factura ya está en euros y la tarjeta del cliente paga en euros, desaparece la línea de conversión (96,85 $) y te quedan unos 157,75 $ de comisión de tarjeta y recargo por tarjeta extranjera.
- Tarjeta
- Transfronterizo
- Conversión
- Retirada
Si facturas en la moneda del cliente
Facturas 5000,00 $. Para el cliente es lo más cómodo: paga una cifra redonda en su moneda, como a cualquier proveedor local. Eso cuenta más de lo que parece cuando compites con proveedores de su país.
A cambio, tú asumes dos cosas: la conversión (que haces tú, con tu proveedor) y el riesgo de que el tipo se mueva entre la fecha de la factura y la del cobro. Con plazos de pago de 30 días, una variación de un par de puntos en el tipo de cambio no es rara, y puede ir a tu favor o en tu contra.
Si tienes datos bancarios en la moneda del cliente, la conversión te sale barata: con Wise, convertir esos 5000,00 $ a euros cuesta 14,50 $. Si no los tienes y el cliente paga con tarjeta por un procesador, es la opción más cara de todas.
La regla que uso
- Factura en la moneda del cliente si tienes una forma barata de recibirla: una cuenta con datos locales en esa moneda y una conversión con margen bajo. Ganas en comodidad para el cliente y pierdes muy poco.
- Factura en tu moneda si la alternativa es cobrar con tarjeta y conversión automática. Esa conversión es donde se va el dinero, y así se la quitas a tu procesador.
- En proyectos largos o importes grandes, fija el tipo en el contrato o factura por hitos, para que ninguno de los dos cargue con meses de movimiento del tipo de cambio.
Las transferencias internacionales y quién paga las comisiones
Si tu cliente te paga por SWIFT, la orden lleva un código que decide quién paga las comisiones bancarias: OUR (las paga todas quien envía), SHA (cada banco cobra a su cliente) o BEN (las paga todas quien recibe, descontadas del importe). Si facturas una cifra exacta y quieres cobrarla entera, pide OUR en la factura. Con SHA, lo normal es que llegue algo menos de lo facturado.
Qué poner en la factura
- La moneda, escrita sin ambigüedad: «USD» o «EUR», no solo «$».
- Los datos bancarios que corresponden a esa moneda. Una factura en dólares con un IBAN en euros obliga a convertir al banco del cliente, justo lo que querías evitar.
- Si aceptas tarjeta, en qué moneda se cobrará.
Para ver cuánto se lleva la conversión en tu caso, usa la calculadora. Y si todavía no tienes claro qué es el margen de cambio, empieza por esta guía.
Todas las cifras de esta guía se calculan a partir de las páginas públicas de precios de los proveedores, con la misma función que la calculadora. En la metodología tienes qué incluye el modelo y qué deja fuera.